Niños hiperactivos
En el número 242 de Más Allá, disponible ahora mismo en el kiosco, podéis encontrar un interesante reportaje sobre la hiperactividad infantil, un síndrome que afecta al 7% de los niños. Os explicamos las pautas para detectar este posible transtorno de conducta y aprender a diferenciar un niño hiperactivo de uno simplemente travieso o rebelde.
Aquí tenéis disponible un vídeo informativo sobre el tema.
PORTADA MÁS ALLÁ, 291 MAYO


Quienes hemos tenido la fortuna de ser padres, sabemos que el amor que sentimos por nuestros hijos es tan grande que no se puede explicar en unas cuantas palabras. Pero en ocasiones, a pesar de ese inmenso amor que les prodigamos, surgen conflictos que nos impiden una adecuada vinculación con ellos y esto a su vez hace que surjan tropiezos en el desarrollo emocional del niño.
La hiperactividad es un trastorno de la conducta de los niños, descrito por primera vez en 1902. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada. Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.
Perfil de un niño hiperactivo
Estos niños son especialmente problemáticos, poseen un espíritu destructivo, son insensibles a los castigos, inquietos y nerviosos. También son niños difíciles de educar, ya que pocas veces pueden mantener durante mucho tiempo la atención puesta en algo, con lo que suelen tener problemas de rendimiento escolar a pesar de tener un cociente intelectual normal. Son muy impulsivos y desobedientes, no suelen hacer lo que sus padres o maestros les indican, o incluso hacen lo contrario de lo que se les dice. Son muy tercos y obstinados, a la vez que tienen un umbral muy bajo de tolerancia a las frustraciones, con lo que insisten mucho hasta lograr lo que desean. Esto unido a sus estados de ánimos bruscos e intensos y a su temperamento impulsivo y fácilmente excitable, hace que creen frecuentes tensiones en casa o en el colegio. En general, son niños incapaces de estarse quietos en los momentos que es necesario que lo estén. Un niño, que se mueva mucho a la hora del recreo y en momentos de juego, es normal. A estos niños, lo que les ocurre es que no se están quietos en clase o en otras tareas concretas.
Consecuencias en la familia con un niño hiperactivo
Los padres suelen definir a un hijo hiperactivo como inmaduro, maleducado y grosero. Sus comportamientos generan conflictos en la familia, desaprobación y rechazo. Son irritantes y frustrantes en cuanto al éxito educativo de los padres, y algunos niños tienden al aislamiento social. Este trastorno ya se detecta antes de los 7 años y unos tienen síntomas más graves que otros. Una cosa que hay que tener en cuenta, es que si los padres riñen exageradamente al niño hiperactivo, pueden estar fomentando un déficit de autoestima por su parte (sobretodo si lo critican por todo lo que hace) y realimentan el trastorno, ya que el pequeño acabará por no esforzarse por portarse bien, pues verá que siempre acaban regañándole haga lo que haga.
Tratamiento del niño hiperactivo
El método de Constelaciones Familiares desarrollado por Helliger, enfocado directamente hacia la solución de un conflicto, le ha valido el reconocimiento como uno de los terapeutas claves del mundo psicoterapéutico actual, tanto en el ámbito germano-parlante, como también en el resto de Europa y Estados Unidos.
Este enfoque se centra en el sistema familiar en conjunto, que denomina red familiar. A esta red familiar pertenecen: los hijos y sus hermanos, los padres y sus hermanos, los abuelos de ambas partes, a veces, alguno de los bisabuelos, y todos aquellos que hicieron sitio para otros en el sistema, por ejemplo, un primer marido o una primera mujer.
En este trabajo terapéutico, los problemas cotidianos no tienen importancia. Muchos comportamientos actuales de una persona no son explicables desde su situación actual, sino que se remontan a distintos sucesos en su familia de origen, es decir a vivencias de sus padres o antepasados más lejanos. Hellinger ha descubierto en muchos años de trabajo terapéutico, las leyes según las cuales se desarrollan identificaciones e implicaciones trágicas entre los miembros de una familia, leyes que define como Ordenes del Amor.
Un amor interrumpido o un movimiento frustrado hacia uno de los padres puede desequilibrar a todo un sistema familiar; también cuando hubo un miembro de la familia que murió tempranamente, o cuando alguien fue excluido de la familia o se le negó la pertenencia a la misma. Frecuentemente las consecuencias de estos sucesos aparecen en generaciones posteriores causando trastornos e incluso enfermedades en una persona.
Las constelaciones familiares revelan los enredos familiares inconscientes a los que una persona que consulta se halla sujeta. Esto permite restableciendo los Ordenes del Amor encontrar caminos para liberarse de los enredos y configurar una imagen de solución, que libera fuerzas curativas que raras veces se experimentan en psicoterapia con semejante intensidad.
Este trabajo terapéutico no requiere la presencia de toda la familia. Se trata de una terapia individual que se realiza en un grupo de pacientes y terapeutas interesados. Una persona que quiera configurar una constelación en relación a una cuestión determinada, primeramente refiere su intención.
A continuación elige entre los presentes representantes para aquellas personas que integran su sistema familiar actual o de origen, incluyendo un representante para sí misma. Luego las posiciona según su imagen interior en un lugar determinado sin hacer comentarios. Este proceso se realiza de una manera centrada y silenciosa. A continuación la persona que consulta se sienta y observa el proceso.
El terapeuta comienza a preguntar a los representantes por sus sensaciones y sentimientos en sus posiciones concretas. En este caso lo único importante es la percepción que alguien tiene en el lugar que se le asigna. No se trata de representar un papel ni de reinterpretar una situación. Esta percepción y el conocimiento profundo de las dinámicas del sistema guían al terapeuta. A través de varios pasos intermedios, como el uso de frases curativas o ritos del lenguaje corporal, el terapeuta forma una imagen de solución en la que todos reciben el lugar correspondiente.
Se eliminan así los desórdenes e implicaciones sistémicas. La necesidad de vinculación y pertenencia, el equilibrio entre dar y tomar y el orden dentro del sistema son los factores claves. A veces la persona interesada se integra en el proceso de solución, a veces sólo se queda observando. Este trabajo alcanza las profundidades del alma y requiere la cooperación atenta de todo el grupo. Este nuevo ordenamiento permite que vuelva a fluir el amor en el sistema familiar, poniendo en evidencia así el poder del amor y las fuerzas que gobiernan los vínculos en la familia y asi mismo las causas de la hiperactividad e igualmente cualquier otro conflicto.
Los talleres que coordino e igualmente las sesiones individuales están dirigidos a aquellas personas interesadas en trabajar con asuntos problemáticos de su vida, de su familia o pareja. Aquellas personas que padezcan enfermedades graves, que hayan sufrido repetidas experiencias de infortunio o deseen enfrentar los hechos irremediables de su historia familiar.
Una pràctica milenaria que ayuda a niños y grandes algo para adoptar, en algunos casos la medicaciòn para el dèficit de atenciòn, tapa otras cosas y calma a los adultos. que estan molestos. ante la imposibilidad de contenerlos. Muchos remedios utilizados traen mas perjuicios que beneficios , a veces lo natural es el mejor camino, algo para copiar y reencauzar la infancia que no puede contenerse ni controlarse
Mas que necesario, conocer esta experiencia para aplicarla de inmediato con nuestros estudiantes.